Siempre quise volver al Valle de las Lágrimas. Después de 23 años se me dio poder llevar a mi hija Milagros con Tintín su abuelo. Un viaje que dejó huella!…Ver a mi padre recorrer y emocionarse en el camino moviliza. Nos emocionaron la profundidad y detalles de sus relatos, sumergidos en la inmensidad de ese valle . Agradezco la compañía y expertise de Octavio y su equipo. Pendientes de cada detalle, durante el camino con los caballos, y durante la estancia en el campamento El Barroso!.